martes, 30 de noviembre de 2010
Water Paper
El rojo estaba recostado, introvertido, en el suelo doliente, infranqueable. El blanco, por su lado, estaba aterido, a la espera de la tormenta. Una gota, dos gotas, ciento treinta y siete gotas cayeron sobre el blanco y el rojo. Se diluyeron mientras cobraban movimiento al ritmo de la lluvia esperada. El rojo giró sobre su izquierda y notó que su ser fluía hacia el blanco que giraba hacia la derecha mientras veía el fluir de su ser. Glup! Blanco y rojo se convirtieron en el color de la lluvia que nunca existió. El frío no será mayor que lo inexistente.
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