¡Detente!
la frialdad no es terciopelo en mi sueño
(1:34 am: la noche es una angustia)
¡Silencio!
Tus labios no son jueces de lo eterno
(1:35 am: la noche es un azote)
¡Escúchame!
Tus memorias no son máscaras en mi fuego
(1:36 am: la noche es una desolación)
¡Detente!
No te conviertas en mi sueño.
lunes, 28 de febrero de 2011
martes, 30 de noviembre de 2010
Water Paper
El rojo estaba recostado, introvertido, en el suelo doliente, infranqueable. El blanco, por su lado, estaba aterido, a la espera de la tormenta. Una gota, dos gotas, ciento treinta y siete gotas cayeron sobre el blanco y el rojo. Se diluyeron mientras cobraban movimiento al ritmo de la lluvia esperada. El rojo giró sobre su izquierda y notó que su ser fluía hacia el blanco que giraba hacia la derecha mientras veía el fluir de su ser. Glup! Blanco y rojo se convirtieron en el color de la lluvia que nunca existió. El frío no será mayor que lo inexistente.
viernes, 26 de noviembre de 2010
Reflejo
Me parece que tus senos, copas de luz,
tienen el sabor del fulgor y del instante.
Me parece que tus senos, licor nocturno,
no conocen de políticas ni modales.
En la noche que son tus senos,
se despuntan, como relámpagos de infinito,
desprendiendo un aroma de lujuria,
tus dos pezones, inflamables.
La sombra embriagada los moldea
mientras mis manos distinguen el reflejo.
El olvido agonizante se aleja
mientras mis labios y tus senos forman la ecuación del espejo.
tienen el sabor del fulgor y del instante.
Me parece que tus senos, licor nocturno,
no conocen de políticas ni modales.
En la noche que son tus senos,
se despuntan, como relámpagos de infinito,
desprendiendo un aroma de lujuria,
tus dos pezones, inflamables.
La sombra embriagada los moldea
mientras mis manos distinguen el reflejo.
El olvido agonizante se aleja
mientras mis labios y tus senos forman la ecuación del espejo.
El oráculo invocado
"Si mis sueños no profetizan mentiras / hay en el amanecer brumoso una piel cálida" Lo deseo! Ahora que todo es incertidumbre -de la degradante, no de la mágica-, ahora que todo es pensar, encontrar en el otro lo que no acepto en mí, haré de mi ser, como si estuviera al borde del abismo, el último estallido de voluntad. La tengo! y eso me basta para continuar. Tú, aún la tienes?.
Veo hacia atrás, hacia lo que tendría que retomar, es desolador. ¿Cómo regresar a la calma, a lo seguro, a lo fijado y predestinado, a lo domable y moldeable, a lo inmutable? Sería como aplastar en el ascensor de mi alma el botón que me diriga directo, sin paradas ni simulacros, al subsuelo del subsuelo. Tendría que mirar de nuevo hacia arriba, tendría que palpar la desnudez de la frialdad en la oscuridad, tendría que sangrar para beber y reconocer lo vívido; pero, aún así, sabes? conoceré las posibilidades de lo que no pudo ser y fue y ya no será porque estaremos, sin que lo presientas, a mil profundidades de reecontrarnos, de estar en un mismo estadio de personalidad.
Y sin embargo, hoy, hoy! te rodeará mi mundo, mis palabras, mis melodías, mi todo y mi nada. Hoy seré tu reflejo y lo que te esconde, tu mayor miedo y tu tan deseado sosiego. Hoy seré todo lo poco que has visto y todo lo que te falta por descubrir. Hoy seré todo, hoy seré yo y nunca más dejaré de serlo.
Recuestate, cierra tu alma, abre tus piernas, no hay por qué temer. Soy yo, me recuerdas? soy el que prometió destrozarte, con un dueto más de mí mismo, sombrío.
Veo hacia atrás, hacia lo que tendría que retomar, es desolador. ¿Cómo regresar a la calma, a lo seguro, a lo fijado y predestinado, a lo domable y moldeable, a lo inmutable? Sería como aplastar en el ascensor de mi alma el botón que me diriga directo, sin paradas ni simulacros, al subsuelo del subsuelo. Tendría que mirar de nuevo hacia arriba, tendría que palpar la desnudez de la frialdad en la oscuridad, tendría que sangrar para beber y reconocer lo vívido; pero, aún así, sabes? conoceré las posibilidades de lo que no pudo ser y fue y ya no será porque estaremos, sin que lo presientas, a mil profundidades de reecontrarnos, de estar en un mismo estadio de personalidad.
Y sin embargo, hoy, hoy! te rodeará mi mundo, mis palabras, mis melodías, mi todo y mi nada. Hoy seré tu reflejo y lo que te esconde, tu mayor miedo y tu tan deseado sosiego. Hoy seré todo lo poco que has visto y todo lo que te falta por descubrir. Hoy seré todo, hoy seré yo y nunca más dejaré de serlo.
Recuestate, cierra tu alma, abre tus piernas, no hay por qué temer. Soy yo, me recuerdas? soy el que prometió destrozarte, con un dueto más de mí mismo, sombrío.
martes, 26 de mayo de 2009
ORILLAS DEL MAR
Después de todo lo mismo da el calor que el frío,una dulce hormiguita color naranja,
una guitarra muda en la noche,
una mujer tendida como las conchas,
un mar como dos labios por la arena.
Un caracol como una sangre,
débil dedo que se arrastra sobre la piel mojada,
un cielo que sostienen unos hombros de nieve
y ese ahogo en el pecho de palabras redondas.
Las naranjas de fuego rodarían por el azul nocturno.
Lo mismo da un alma niña que su sombra derretida,
da lo mismo llorar unas lágrimas finas
que morder pedacitos de hielo que vive.
Tu corazón redondo como naipe
visto de perfil es un espejo,
de frente acaso es nata
y a vista de pájaro es un papel delgado.
Pero no tan delgado que no permita sangre,
y navíos azules,
y un adiós de pañuelo que de pronto se para.
Todo lo que un pájaro esconde entre su pluma.
Oh maravilla mía,
oh dulce secreto de conversar con el mar,
de suavemente tener entre los dientes
un guijo blanco que no ha visto la luna.
Noche verde de oceáno que en la lengua no vuela
y se duerme deshecha como música o nido.
(Vicente Aleixandre)
viernes, 22 de mayo de 2009
A LOLA GUARDERAS DE CABRERA
Te haré una rima de encaje con sutil hilo de luna,
cantaré a tus ojos puros una canción de cristal
y soñaré con el coro de tus cabellos en una
mañana primaveral.
.......................................................................................
Te evocaré yo a la grupa de un negro corcel de ensueño
conducido por el mago caballero Lohengrín.
Tendrán tus hondas pupilas ese místico beleño
de las vírgenes del Rhin.
Serás una dogaresa veneciana. Por la noche
te cantará bacarolas algún pobre trovador,
y se unirá a la del bardo que te dice su reproche
la canción del ruiseñor.
.......................................................................................
y repasando tus sueños por ignoradas riberas,
en la tarde, bajo el fuego del crepúsculo estival,
recordarás al bohemio que un día quiso que oyeras
una canción de cristal.
Arturo Borja
cantaré a tus ojos puros una canción de cristal
y soñaré con el coro de tus cabellos en una
mañana primaveral.
.......................................................................................
Te evocaré yo a la grupa de un negro corcel de ensueño
conducido por el mago caballero Lohengrín.
Tendrán tus hondas pupilas ese místico beleño
de las vírgenes del Rhin.
Serás una dogaresa veneciana. Por la noche
te cantará bacarolas algún pobre trovador,
y se unirá a la del bardo que te dice su reproche
la canción del ruiseñor.
.......................................................................................
y repasando tus sueños por ignoradas riberas,
en la tarde, bajo el fuego del crepúsculo estival,
recordarás al bohemio que un día quiso que oyeras
una canción de cristal.
Arturo Borja
jueves, 21 de mayo de 2009
PARA EL ALMA IMPOSIBLE DE MI AMADA
Amada: no has querido plasmarte jamás
como lo ha pensado mi divino amor.
Quédate en la hostia,
ciega e impalpable,
como existe Dios.
Si he cantado mucho, he llorado más
por ti ¡Oh mi parábola excelsa de amor!
¡Quédate en el seso,
y en el mito inmenso
de mi corazón!
Es la fe, la fragua donde yo quemé
el terroso hierro de tanta mujer;
y en un yunque impío de quise pulir.
Quédat en la eterna
nebulosa, ahí,
en la mutiescencia de un dulce no ser.
Y si no has querido plasmarte jamás
en mi metafísica emoción de amor,
deja que me azote,
como un pecador.
César Vallejo
como lo ha pensado mi divino amor.
Quédate en la hostia,
ciega e impalpable,
como existe Dios.
Si he cantado mucho, he llorado más
por ti ¡Oh mi parábola excelsa de amor!
¡Quédate en el seso,
y en el mito inmenso
de mi corazón!
Es la fe, la fragua donde yo quemé
el terroso hierro de tanta mujer;
y en un yunque impío de quise pulir.
Quédat en la eterna
nebulosa, ahí,
en la mutiescencia de un dulce no ser.
Y si no has querido plasmarte jamás
en mi metafísica emoción de amor,
deja que me azote,
como un pecador.
César Vallejo
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)