Me parece que tus senos, copas de luz,
tienen el sabor del fulgor y del instante.
Me parece que tus senos, licor nocturno,
no conocen de políticas ni modales.
En la noche que son tus senos,
se despuntan, como relámpagos de infinito,
desprendiendo un aroma de lujuria,
tus dos pezones, inflamables.
La sombra embriagada los moldea
mientras mis manos distinguen el reflejo.
El olvido agonizante se aleja
mientras mis labios y tus senos forman la ecuación del espejo.
viernes, 26 de noviembre de 2010
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