Despierto y qué encuentro? Un cuarto extremadamente en orden, El lobo estepario en mi cabecera - cabeza, un espejo reluciente -el mayor de mis amores-, como siempre, dispuesto a mentir; las mismas sombras bajo la cama, las mismas mentiras dentro de mis almohadas.
Se supone que debo empezar una nueva etapa, quizá sí. Sin embargo, esto no es nada igual a un renacer. No es un cambio brusco mas bien es un desarrollo de una etapa ya iniciada hace unos meses. Sé que el cambio va a ser bueno, de hecho hasta ahora lo ha sido. Pero a pesar de eso, no puedo evadir el peso del pasado, no quiero. Incluso pienso, que es esta dependencia al pasado lo que me va a exigir mucho más. Mi pasado es el filtro para determinar qué es lo que me conviene y qué no.
El deseo de ser una mejor persona esta ahí, es una constante y nunca será una variable. Pero lo que me marca más que el deseo de mejorar, es las cicatrices que no quiero ocultar. Son cicatrices del tamaño de la sombra de mi nombre. No necesito mostrarlas, necesito no ocultarlas. Son mi vida.
Regreso al título: ¿Arte de vida? Sí, en el sentido de cómo hacer que valga la pena la vida. Para mí, ésta es importante siempre y cuando me cueste vivirla; si es simple me importa algo menos que la nada.
No sé que es peor si cargar el peso y sentirme cada vez más cerca del suelo o si elevarme como una pluma sin el peso de nada, es decir, ser vano, no tener nada sobre mí que me haga dar cuenta que vivo. Creo, en este momento, que es mejor la opción de cargar con el peso. ¿Pero el peso que estoy cargando es el que me merezco? Con esto me refiero a si las razones que estoy cargando son en verdad importantes. Incluso pienso si en verdad estoy cargando algo, o si sólo es una necesidad mía de buscar algo mínimo para agobiarme y poder culparme de todo. Ha habido momentos en los que sí me he dado cuenta que no tengo un motor para mis acciones y es en eso días cuando peor me siento. Puedo vivirlos como si nada pasara –y en verdad nada ocurre-, puedo estar con las personas con las que siempre estoy pero en el momento en que me alejo me doy cuenta que no hubo nada nuevo en todo eso. Sin embargo, hubo momentos en que se encendió dentro de mí, la maquina de engranajes que me impulsan a vivir por algo.
¿Arte de vida? Sí, arte de vivir agobiándome la mente, la vida... como un suicida que que no quiere morir, sólo busca razones para morir...
Yo creo que nadie obtiene lo que merece, sin embargo, lo que nos da la vida es fruto de nuestros esfuerzos y fracasos. Y ya que... vivamosy construyamos un destino mejor, porque nada es casualidad.
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